jueves, 9 de octubre de 2014
la magia
La magia de la vida
Es sentir.....y darnos cuenta.
Es mirar.....y entender
Es escuchar... y saber
Es respirar... y vivir
Es amar... y comprender.
Es... estar aquí.
tye oct 2014
no tiene nombre
Lo que quiero escribir no tiene nombre
No alcanzo a comprenderlo todavía
No supe siquiera que existía
No se si es tangible o ilusorio
Solo se que transita por mi vida
Quizás en donde estés tu me lo digas
Ciertamente ya tienes que saberlo
Mientras yo,
Aquí esperando en los días
Ocultarme, no sentirlo y no verle
Imitando las vanas alegrías
No decirlo no llamarle y contenerlo,
Tiene nombre! tiene verbo!
Tiene escencia!
Es...
Amarte, extrañarse... y no tenerte!
ya casi 6 años ....
No alcanzo a comprenderlo todavía
No supe siquiera que existía
No se si es tangible o ilusorio
Solo se que transita por mi vida
Quizás en donde estés tu me lo digas
Ciertamente ya tienes que saberlo
Mientras yo,
Aquí esperando en los días
Ocultarme, no sentirlo y no verle
Imitando las vanas alegrías
No decirlo no llamarle y contenerlo,
Tiene nombre! tiene verbo!
Tiene escencia!
Es...
Amarte, extrañarse... y no tenerte!
ya casi 6 años ....
lunes, 6 de octubre de 2014
la vida es irracional a veces...
la vida es
irracional a veces
no se puede imaginar, pensar
ni entender...en ella.
Y... se deambula con desatino...
ansiando, aparentando y reclamando
afecto...ternura...pasión
predilección... amor...bienestar...salud.
Sin guardarse....atesorarse...
sin conservar y retener siquiera,
porque...no los vemos...
no sabemos que están ahi.
Como la misma vida...
que.. se desequilibra y muere
por abandonar, postergar y descuidar.
Y si no muere, se habitúa y acostumbra.
Simulada, conforme y aparente.
Es ahora...hoy! en este momento!
Observa, contempla, descubre
Piensa, reflexiona, ve, admira
aprecia, valora, atiende...ama!
Asegúralte, afianza, y cree.
Busca, sondea...explora y rastrea,
cualquier trazo, símbolo o rasgo
señal, detalle y gesto
de amor, placer, complacencia sueñlo ambición y deseo...
y...
Hazlo, elabóralo, prodúcelo, cúmplelo, desarr+ollalo,
créalo, y cree en él porque...
la existencia, la supervivencia y la fuerza...
No perdurarán, ni persistirán, ni continuarán en el tiempo
para esperar....
a que te des cuenta de ello.
Teresita Octubre 2014.
sábado, 20 de julio de 2013
espacios de vida...
Y cuando salían por en medio de la hendidura de una gran navaja, anchos
y delgaditos resbalando por la fina madera…. revoloteaban como medios rozados y
medios rubios rizos…unos se extendían
sin dejar de enrollarse y sin romperse, y otros, brincaban en pedacitos hasta formar todos un
gran colchón sumamente livianito que al caer sobre él, pegabas al suelo porque
no pesaba nada….de todos modos me gustaba tirarme sobre ellos, y que mi ropa se
llenara de viruta y aserrín hasta que los brazos de mi padre con aquel olor que
me daba calor y amor y sabor a aceite combinado con humo de cigarro y alcohol
me levantaban como si no pesara nada y me sentaban sobre sus rodillas. Al rato venía mi madre y me llevaba adentro a
un cuarto de piso fresco que era el sótano de la casa que estaban
construyendo arriba. Me dejaba sobre la cama siempre tendida con aquella
colcha de muchos borditos que cuando dormíamos se nos quedaban pintados en la
cara, pero yo, me bajaba al piso porque me encantaba jugar
con las cosas tiradas y encontrarme con
mi hermano para meternos debajo de la estufa, donde alguna vez cuando lo empuje se pegó
porque ya no cabía abajo tan fácilmente como yo.
Mucho frío decían que estaba haciendo siempre pero yo no tenía
nunca…será porque me cobijaban tan bien los brazos de mi madre que por cierto
me encantaba estar ahí siempre...y mientras ella platicaba yo jugaba con los
dedos de sus manos…los tenía tan presentes que ya tenía juegos especiales cada
vez que estaba un ratito en su regazo...hasta que me soltaba de nuevo para hacer
la cena o arreglar la ropa…dejándome en esa cama que había hecho mi papá cuando
se casaron y que todavía la tiene en su recamara mi hermano de en medio. Yo me ponía a llorar porque me encantaba que
me volviera a coger en sus brazos y casi siempre que eso sucedía se ponía a
bailar conmigo cantando una de sus hermosas canciones o rezando, y viendo la
imagen de la virgen de Fátima que colgaba en medio de la pared, enfrentito de nosotros, pero la cama, estaba pegada a la pared por un lado, así que la virgen también estaba en la pared
de un lado de la cama…..y así no podía tener yo frío.
Cuando pasó un poco de tiempo….ya no estábamos en el mismo cuarto
porque mi padre había terminado de construir la casa arriba de ese sótano y era
tan pero tan bonita y a mi me parecía que mi madre era feliz con esa casa. Primero al llegar por la calle tenía al
frente un hermoso jardín lleno de pompones, gardenias y margaritas grandes y de
todos colores que formaban un gran cuadrado lleno todo bordeado por un cerquito
de madera para protegerlas y que estaba un poquito mas alto de lo que las
flores crecían y por en medio una puertecita y un caminito para poder entrar a
la casa.
Al terminar el jardín subías a
un porche que era una banqueta alta cuadrada y enfrente una ventana y al lado
derecho una puerta que daba a la sala.
Recuerdo tan bien cuando entramos la primera vez y estaba vacía…y decía
mi mamá...aquí va a ir la sala…allá la recamara frente al baño y luego la
cocina, después del baño, que tenia
un pequeño pasillo para quedar independiente. De lo que no me acuerdo es de los muebles de
la sala no se si hubo ni como eran pero si de la recámara….ahhh y …mi papá hizo
un comedor hermoso con unos respaldos de lira que todavía adorna el comedor de
mi casa aunque las liras ya se cambiaron porque se quebraron, pero de sillones de sala no me acuerdo. En esa tan agradable recámara siempre mi
madre platicaba sentada y yo seguía en sus brazos jugando con sus dedos y su
anillo de matrimonio y al bajarme de sus brazos ahora tenía otro gran juguete
que era su maquina de cocer. Ella
siempre cocía y mientras yo estaba debajo de sus piernas, muy cerquita de la banda que daba vuelta
cuando pisaba un gran pedal, donde a
veces me sentaba para que me paseara. Siempre ella lo movía para cocer. También jugaba con los botones de todos los vestidos que
había tenido y que luego los cambiaba y hacia otros vestidos. Botones hermosos que eran mis juguetes
favoritos y que ahora están todavía en la misma máquina, en la sala de la casa
de mi hermano mayor.
El caso es que a mi, me gustó también
mucho esa casa. Ya después podía correr
por todos lados y conocer a cada paso cosas nuevas que me llamaban mucho la
atención aunque me ponía triste y me daban ganas de llorar, porque no me dejaban hacer muchas cosas, pues de repente, me detenían cuando quería hacer algo y sobre
todo no podía salir a la calle. Allá
enfrente, teníamos unos amigos de mi
hermano y lloré mucho una vez que se fueron a una fiesta y a mi no me llevaron
todavía no se porqué. Después de unos
años ya podía salir a la calle y sobre todo los días de nieve, corríamos por mi papa allá abajo para que
viniera y pusiera una bandeja grande de lamina y la llenara de nieve limpia….a
mi papa le gustaba hacernos monos de nieve y los hacía muy grandes casi de su
tamaño...ahi nos duraba mucho tiempo y mientras cuando ya salía mi amigo Carlitos
de la casa de enseguida, empezábamos
todos a jugar bolas de nieve …pero sí que dolían…no las debías apretar mucho
para que no te golpearan fuerte pero había unos niños malos que las apretaban
entonces, te pegaban como si fueran
piedras….nosotros no..Solo uníamos la nieve como nos enseñaba mi papá y nos tirábamos
con ellas para que al caernos se desbarataran sobre nuestras chamarras gorras y
guantes.
Cuando no había nieve teníamos un carrito de pedales rojo y otro que
era como una caja de trailer pero de reja para jalar… además de un
triciclo. Yo me subía en el carro de
rejitas para que me pucharan y me jalaran porque afuera de la casa estaba de
subida hasta la esquina de la tienda de don Claudio…entonces nos íbamos a la
tienda y desde allá nos veníamos a toda carrera hasta la casa…ya no seguíamos
mas adelante porque para el otro lado de la casa estaba bajo y había una casa
muy abajo a la altura del sótano pero ahí Vivian unos niños que siempre
peleaban con nosotros entonces no nos acercábamos aunque siempre me provocaba
el árbol de bellotas que se veía desde arriba.
En la cocina cuando lograba conseguir que mi mama me subiera a la ventana
del lavaplatos nos sentábamos yo y mi hermano o si no nomas me asomaba mi mama
en sus brazos para que viera allá a lo lejos Casi siempre unos papelitos
volando en el cielo…muchas veces era propaganda que tiraban los aviones para
anunciar algo pero otras veces parecían papelitos pero eran láminas de alguna
casa que explotaba porque se prendía con el gas entubado y salían volando las láminas
tan alto como los papelitos que e tiraban los aviones…..mira mijita me decía mi
mama levantándome y recargándome sobre el lavaplatos ….allá ves esos
papelitos….?
El abuelo y la casa paterna
Espacios de vida….
EL ABUELO Y LA CASA PATERNA
EL ABUELO Y LA CASA PATERNA
Me daba un poco de
temorcito…y una gran sensación de soledad cuando pasaba por aquel pedacito de
lo que había sido un cuarto de lavadero alguna vez….. y también tenía restos de
lugar para bañarse en la pared de la entrada ……al voltear arriba podía ver los
rayos del sol que atravesaban entre
tablones colgando con unos grandes clavos que habían detenido un techo
del que todavía quedaban restos en
algunas partes y eran los que desfiguraban mi silueta con su sombra. Se recargaban sobre un muro deslavado que se le figuraban canalitos por donde había pasado
el agua y en la parte mas ancha de abajo se podía ver que estaba hecho con unos grandes cuadros de adobe.
Casi siempre daba
traspiés ya sea por la tierra suelta que pisaba …o porque se me atravesaba la buchipelado ponedora o aquella
gallina pintita negro y blanco que no me acuerdo como la llamaba mi mamá y que
me encantaba hacer enojar en los mediodías amarrándole las patas para que no
pudiera caminar.
El olor
calientito de la jarra color naranja nacarado brillante que apenas podía
y que todavía llevaba colgando las barbas de elote porque le dijeron a mi mamá que
este té era bueno para los riñones, y el
plato con arroz blanco y pescado asado, me recordaban que debía apurarme y los
iba cuidando con mucho esmero recargándolos sobre mi vestido nuevo que me había
mandado mi tía Amanda de Tijuana el año
pasado cuando vino mi papá a visitarnos.
Luego empezaba a
entrar a lo que era el oscuro comedor
que se me hacía inmensamente grande y cuando a mi izquierda tras una pared
resanada sin color con una pequeña ventanita arriba, escuchaba caer agua….. era
que mi abuelo se estaba bañando.
Abuelooo aquí le traigo su comida….. le decía
para que me escuchara pero nunca esperaba respuesta. Si acaso un grito
lejano……eeeeeeeeeeeeeepp.
Seguía caminando ahora sobre unos cuadros grandes de piso de
cemento con polvo enmohecido y pegado sin huellas como si hiciera tiempo que
nadie pasara por ahí…y lograba verlos porque me entraba luz por entre los
rombos de las dos puertas gemelas del patio que daban a la cochera donde
algunas vez llenaron de luz el lugar pero luego nunca más se abrieron
pues tenían unas rejas de tablitas delgadas cruzadas bien tejidas por una enredadera que viviera
ahí por muchos años.
Me daban luz también unos finísimos rayos de sol que
pasaban por los agujeritos del techo hechos para los clavos en las láminas y me encantaba ver
esos rayitos porque en gran contraste con la oscuridad, en su camino parecieran como unos delgadísimos
largos y largos reflectores de teatro
donde mostraban bailando miles y miles de partículas del aire del espacio que
se veían en constante movimiento desde arriba donde entraban hasta el suelo y
yo…casi tiraba la jarra y el plato siempre por querer jugar con esos rayitos
antes de traspasarlos.
Muchos rayitos
recortaban siluetas a mi izquierda sobre
algo que pareciera una mesa larga de tablones que daba la sensación de que fue
una casa llena de familia y algarabía donde en medio de unos
grandes preparativos se hubiera detenido de repente el tiempo quedando puestas
las grandes vasijas cucharas, calentaderas, cafeteras y trastos de aluminio de todas las medidas
esperando al lechero para servir la
mesa.
Antes de voltear al frente donde estaba la estufa y otros muebles de
madera
Daba vuelta a los
dos gigantes y gruesos pilares que
alguna vez fueron blancos y llegaba a una mesa grande y una mesa chica de
madera. En la mesa grande acomodaba la jarra y el plato sobre un limpio mantel
floreado. Si no tenía cuidado se me
movía la mesa que no tenía mucha fuerza ya para sostener cosas y estaba recargada en el muro escalonado de ladrillo
que siempre dividía ese gran comedor.
Estirándome de puntitas al otro lado del muro… sentía mas abandono porque podía ver una cama grande de tubos gruesos de
fierro abandonada sobre una esquina de pared notándose desde lejos que no había
dormido nadie en muchos años….
Otras veces no
escuchaba ningún ruido…. entonces suponía que mi abuelo dormía en su recamara y
me acercaba de puntitas a aquella puerta de cedro que serviría tantos años después...para
cerrar la cocina cuando viviera yo con mi madre en esta misma casa de la esquina. Me trataba de asomar por una pequeña
cerradura o por el hueco agrandado donde colgaba la aldaba… pero también estaba oscuro para adentro. Le
sonaba la aldaba y esperaba a ver si me había escuchado.. a veces.. me gustaba
que se tardara para seguir mirando siempre con mucha curiosidad aquel mueble de
grandes de cajones que algunas veces abría y
disfrutaba con el aroma que ya está desapareciendo de libros guardados
como si fuera un tesoro con pétalos
secos entre hojas que te decían donde habías dejado la lectura…y los abría y leía
pedacitos cuando podía y los guardaba rápido para que no me viera mientras que él abría la puerta y con paso lento… muy lento… me daba la mano
para ayudarle a pasar aquellos dos raros
escalones en el piso de la puerta que era uno para arriba con un corte de
triángulo hacia el centro y un hueco tal
como si fuera para que saliera agua por el centro y el otro para bajar.
Muy arreglado siempre mi abuelo con aquellos
bonitos pantalones planchados con esmero y bien fajados, ropa fina y zapatos
boleados aunque pareciera que le pesaban mucho…. Ya que lograba pasar los
escalones caminaba conmigo hacia la mesa y cuando se sentaba a comer y ya no me
pedía nada… escuchando su dentadura de plástico lo dejaba y salía corriendo
para la casa por el mismo camino que había llegado.
HAS VISTO?
¿Haz visto alguna vez, del rayo herido
Tronchar y desgarrar,
cedro gigante,
Llenando de terror al
caminante
Entre los bosques, al
azar perdido ?
¿Viste cómo, la
tórtola en su nido
Llorara la ausencia
de su triste amante,
Y cómo, el sol
derrite en un instante,
El alud de la sierra
desprendido?
¿ Viste, por fín, en
el tranquilo cielo,
Extenderse las nubes
poco a poco,
Y de sombras y horror
cubrirse el suelo ?
¿Haz visto el árbol
que produce el coco ?
¡Pues que cese ya, tu
afán y tu desvelo!
Que si tu no lo
viste; …..¡Ni yo tampoco!
poesias de mi madre
“Como estrellas fugaces”…
…
Como estrellas fugaces
que van dejando de su luz
un halo,
que por el cielo pasan
y a nuestra vista son
como un regalo.
Como un hondo misterio que no alcanza
a entender el humano pensamiento
así, como una estrella
que se lanza
y nos deja pasmados…sin
aliento.
Así son algunas almas que se fueron
Que sin fin se prodigaron
Y los méritos que
hicieron
Los dejaron a su paso,
cual estela
Luminosa
Así son…
Como estrellas fugaces
que pasaron
como una exhalación…
Mucho llanto en los ojos nos dejaron
y una honda pena en
nuestro corazón.
. . .
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